Grupo de autoayuda para quienes padecen ciertas molestias ante
comentarios Anti-K, o incluso descubren alguna tolerancia al peronismo.

El informe de la semana (MaKri)



"El abuso de la cadena nacional se mantendrá, pero bien administrado."


Mauricio Macri




Termina una semana atípica en la cual Majul no escribió un nuevo libro sobre los Kirchner, el teledoctor Castro no descubrió una nueva patología presidencial y La Nación no denunció el chavismo stalinista de esta dictadura nazi.

Hice las marquitas con un marcador Sylvapen ensamblado en Tierra del Fuego y por eso la lluvia me las borró, así que no pude verificar si el fascismo avanzó en estos días. Voy a tener que llamar de nuevo a Tomás Abraham para preguntarle.

Una semana trepidante en la que todavía resuena la victoria anoréxica de Horacito Rodriguez Larreta (el hombre cuya extraña sonrisa podría curarle el hipo al Yeti) en la segunda vuelta de las elecciones porteñas, balotaje que Morales Solá, Marcelo Longobardi, Willy Kohan y tantos otros analistas independientes exigieron obviar. Incluso el director ejecutivo de la Fundación Pensar, un entusiasta del respeto a las instituciones, mencionó el tiempo que podríamos ahorrar los porteños en el caso de eliminar esa formalidad.

A la luz de los resultados, el apriete de los medios a un candidato no le quitaría votos sino todo lo contrario. Así nos va en el país del miedo al censista y la prohibición del salmón.

Para sacar a su protegido de una situación incómoda y desviar la atención, la noche de la victoria Macri decidió dar un notable golpe de timón: explicó que como presidente continuaría las políticas kirchneristas a las que siempre se opuso, pero, eso sí, "administrándolas bien”, decisión que no pareció enamorar a sus seguidores.

Todavía shockeados, en la MAK tememos que el nuevo entusiasmo de Macri lo lleve a denunciar a Scioli por falta de convicción kirchnerista y termine por quitarle votos.

Asombrosamente, esa enorme prueba del consenso tan alentado por los periodistas independientes generó la furia de esos mismos periodistas independientes, quienes dejaron de amenazar a Lousteau y empezaron a golpear a Macri y Horacito. El inesperado fuego amigo generó en el PRO una reacción algo destemplada y relanzó entre sus filas el ya casi olvidado debate sobre el rol de los medios. Sin duda otro de los tantos #MilagrosKirchneristas

En todo caso, desde la MAK queremos decirles a nuestros amigos del PRO que fustigar a los medios no va en el sentido de las reglas claras y las buenas señales para alentar inversiones y todo eso.

El cambio de estrategia electoral exigió mucho de la joven guardia del partido de los globos. Marcos Peña, por ejemplo, explicó que "mantener las cosas también significa un cambio", una declaración que según el amigo Pascu sería competencia desleal hacia la MAK. Por su lado, Iván Petrella, comensal de la MAK y viejo amigo de la casa decidió dar un salto cuántico y opinó que “la principal diferencia entre el Pro y el kirchnerismo no es la bisagra entre más o menos Estado. Es entre hacer las cosas bien o hacerlas mal.” Una afirmación que entraría directamente en la terna de los Premios Ahí Está a la Epifanía Política que el amigo Scribbler pide instaurar.

Mariú Vidal, para no quedarse atrás en esta nueva etapa del chavismo macrista afirmó que “FPT puede continuar, pero con cambios”. Tememos que en poco tiempo más elogie a 678 o instruya a La Cámpora para que adoctrine a nuestros hijos en las escuelas porteñas.

Pinedo, por su lado, redobló la apuesta y afirmó que Macri seguiría la negociación con los Fondos Buitre como propone Kicillof. Actitud que según fuentes cercanas a la diputada, habría alarmado a Laurita Alonso, quién intentó comunicarse con Paul Singer, sin éxito. Dolor Griesa.

En síntesis, sale CAMBIEMOS, entra CONTINUEMOS.

Lo más extraño de la operación contra Macri luego de su confesión populista es que no hizo más que seguir los consejos de Julio Blanck, para quién "el núcleo más duro antikirchnerista se habría reducido a un 15% del electorado" y que existe “miedo al cambio”. Intentó dejar de consumir su propio producto


Clarín debería ponerse de acuerdo con Clarín.

El cambio de discurso no sólo afectó a los partidos capitalistas: para el PO, que Macri apoye las políticas kirchneristas demuestra que son conservadoras. En cambio, cuando las criticaba, también. Algunos estudiosos sostienen que Dios inventó a los trotskistas para alegrar un poco este valle de lágrimas.

Ninguneando una vez más el comprensible fastidio que genera la cadena nacional entre nuestras almas de cristal, CFK volvió a hacer uso de ella, esta vez para anunciar el plan Qunita, una iniciativa no solo inútil sino que además fue copiada de un exitoso plan finlandés. Además, como señaló con acierto la periodista independiente María Julia Oliván, CFK no mencionó a las víctimas del accidente de Once en esa cadena dedicada a otro tema. Imposible no indignarse.

Graciela Ocaña logró batir su propio récord presentando una denuncia por “irregularidades” en la licitación de los kits del nuevo plan. Tiene razón, "irregularidades" es un término suficientemente vaporoso como para generar una empatía indignada casi inmediata.

En todo caso, es cierto que no deberíamos aplaudir las buenas iniciativas si ya existen en otros lugares o si alguien las pensó antes. Sin ir más lejos deberíamos dejar de admirar a Sarmiento (ya existían escuelas públicas en Boston), a Sáenz Peña (el sufragio ya existía en otros países) e incluso a Perón (las vacaciones pagas y el aguinaldo no fueron inventos suyos). Aunque sí podemos seguir venerando a Mauricio Macri: la Subtrenmetrocleta es un invento sin antecedentes en el mundo.

La semana fue tan trepidante para los defensores de la República, que varios perdieron el rumbo :"¿Bonadío reemplaza al ex juez Cabral?" "¿Campagnoli sigue firme o ya lo reemplazó Moldes?" se preguntaban algunos. Y la verdad es que no es fácil conocer la evolución de los Héroes Instantáneos, cada vez más efímeros. Por eso desde la MAK proponemos la elaboración de un Fixture de Héroes Instantáneos (FHI por sus siglas en inglés) que permita avanzar ordenadamente en las indignaciones y, sobre todo, en los monumentos ecuestres correspondientes. Además, permitiría fijar entre todos una duración minima para cada nuevo héroe. Creemos que un día estaría bien.

Por su lado, la precandidata a presidente Margarita Stolbizer, decidida a no dejar sola a Ocaña en el muy competitivo segmento del auxiliar de Justicia, defendió al juez Bonadío ya que al parecer es un perseguido politico y el drama de la Argentina sería Hotesur (y no la Barrick Gold como piensa Bonasso). Es más, para Stolbizer la remoción de Bonadío por la Cámara Federal probaría la culpabilidad de CFK. Es decir que si un juez acusara a CFK por haber asesinado a Cristo y la Cámara no aceptara su planteo, eso probaría la condición de deicida de CFK. Notable.

Por su lado, Viki Donda, luego de descubrir con asombro que sus antiguos socios Prat Gay, Sanz y la Mentalista no serían genuinamente de izquierda y ya sin el apoyo de Gil Lavedra para jugar al Candy Crush de la Corrupción, propone un nuevo sueño: elegir a los buenos. Nace la izquierda Chapulín Colorado.

Gracias a Dios, además de contar con una oposición independiente, contamos con medios que con similar independencia apoyan el fin de este ciclo político 
atroz.

Por ejemplo, el Grupo Clarín, cuyo abogado Damián Cassino, no solicitó que VHM sea fusilado sumariamente, sólo allanado. Es más, el abogado encontró en la cocina del periodista un paquete de Criollitas sin su correspondiente tique fiscal y no hizo la denuncia correspondiente, sino que se la pasó a Ocaña. Gestos evidentes de buena voluntad

Para Luis Majul, “la Justicia” allanó a VHM mientras que fue “el Gobierno” el que apartó el juez Bonadío. Es un muchacho que da todo de sí y merecería una embajada en un futuro gobierno de Macri. O incluso dos.

El apartamiento de Bonadío por la Cámara no sólo generó la crítica de Stolbizer o Majul, sino también de muchos otros que también exigen dejar trabajar a la Justicia. Ocurre que piden que se deje trabajar en paz a los jueces y fiscales, pero no a esos jueces ni tampoco a esos fiscales. De igual manera no debemos presionar a los jueces a menos que no fallen como nosotros queremos. No parece difícil de entender.

Creemos, en ese sentido, que un buen estímulo a la independencia judicial podría ser una ley que obligue a los jueces a condenar a los Kirchner por chorros y asesinos. Tal vez incluso se podría lograr con una cautelar.

En todo caso, Bonadío todavía no allanó la MAK, y eso no es bueno para nuestra carrera.

Por su lado, otro periodista independiente, Ari Paluch, luego de explicar que "la situación económica es una mierda", opinó que este no es un gobierno kirchnerista, ya que “hay déficit fiscal”, antes de recordar con cariño a Néstor Kirchner. El nestorismo antiK es uno de las grandes asombros de esta época asombrosa.

Paluch no es el único enojado. Beatriz Sarlo, analista política que batea en otra liga, criticó a CFK por no haberse comportado con el periodista del New Yorker que la entrevistó como debería haberlo hecho (por ejemplo, el maquillaje recargado no parece haber sido del gusto de Sarlo ni tampoco del periodista). Además de ese fastidio chikoffiano, Sarlo criticó a CFK por haber publicado la entrevista entera. Como sostiene el amigo Ernest Scribbler: “destruyen la libertad de expresión difundiendo entrevistas. Así de perversos son.”

Ni Atila se atrevió a tanto.

Mientras tanto, el populista Obama es elogiado por firmar un acuerdo con Irán por la misma prensa seria que denunciaba a CFK por firmar un acuerdo con Irán. Ademas, levanta el bloqueo de Cuba, buscando caerse de ese mundo al que nosotros deberíamos aspirar a subir. Esperemos que el pobre Marcos Aguinis no haya leído los diarios en estos días. Su alma de cristal no lo resistiría.


Por culpa de este gobierno, afuera se nos cagan de risa; y gracias a la oposición, nos cagamos de risa adentro.

Foto: en la Fundación Pensar un voluntario se somete al populistómetro, dispositivo de última generación para atenuar la alergia frente a la nueva estrategia electoral (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED.)

 

Limar a este gobierno, limar a cualquier gobierno.

Columna publicada en Nueva Ciudad.

“La diferencia de 20 puntos que sacó el ganador (Rodríguez Larreta), amplísima pero insuficiente para evitar la segunda vuelta, disparó el interrogante político: ¿vale la pena embarcarse en otra campaña, en nuevos
cruces, con ese resultado?”


Eduardo Paladini / Clarín 7 de julio 2015



Han pasado doce años desde el vaticinio de Claudio Escribano en La Nación (“la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”) y casi ocho años desde que el grupo Clarín se transformó en el opositor más acérrimo al gobierno. Esa obstinación que percibimos cada mañana en la tapa de los diarios logra que olvidemos algo elemental: los medios con posición dominante no son antikirchneristas, son antigobierno. Quienes detentan un poder no electoral prefieren gobiernos débiles y obran en consecuencia.

En ese sentido, aún si Macri, Sanz, o incluso la generosa pasionaria de TN Silvana Giudici ganara las elecciones, los medios no tardarían en limar también a ese amistoso gobierno. Lo harían con argumentos diferentes -la falta de carisma en lugar del exceso de personalismo o el desempleo descontrolado en lugar de la inflación desbocada- pero con similar objetivo: negociar con un presidente más débil y con menos legitimidad popular.

Hace una semana tuvimos una muestra gratis de ese viejo mecanismo. Rodriguez Larreta ganó la primera vuelta de las elecciones porteñas con más de 20 puntos sobre el segundo candidato, Martín Lousteau, de la coalición ECO, aunque con 45,5% de los votos no pudo evitar el balotaje. La elemental voluntad de Lousteau de presentarse a la segunda vuelta, como estipula la Constitución, generó el fastidio de algunos de sus supuestos socios políticos.

El radical Aguad criticó la decisión del candidato cuya coalición integra su propio partido, ya que su victoria “puede poner en riesgo la candidatura presidencial del jefe del PRO, Mauricio Macri”. Más allá que parece extraño pedirle a un candidato que se baje de una elección porque la podría ganar, asombra que el candidato presidencial de un radical sea Macri y no Sanz.

Por su lado, Prat Gay, ex candidato en la lista de Libres del Sur que hoy hace campaña junto al PRO, denunció también “el egoísmo” de Lousteau por enfrentarse a “los socios que necesitamos para dar la batalla crucial”, además de lamentar su “falta de coherencia”.

Incluso el director ejecutivo de la Fundación Pensar, el think tank del PRO, olvidando por un momento la defensa de las instituciones que suele ser la obsesión de la entidad, mencionó en Twitter el tiempo que los porteños podríamos ganar si Lousteau decidiera librarnos de esa penosa y, para él, inútil segunda vuelta. Otros mencionaron el ahorro económico que eso nos aportaría.

Pero más asombrosa fue la reacción intempestiva y furiosa de algunos periodistas independientes. Marcelo Longobardi llegó a calificar el respeto a la Constitución como un simple “argumento” que deja que “intereses subalternos empañen la construcción de una oposición que está haciendo el ridículo”. Que llevar adelante una elección como estipula la ley sea un interés subalterno es una idea peculiar sobre todo venida de alguien que, como Longobardi, se define como legalista.

Morales Solá, otro apasionado que desde hace años nos alerta sobre la falta de respeto a la ley y sus peligros, se preguntaba indignado: “¿Debe haber segunda vuelta cuando la diferencia entre Horacio Rodríguez Larreta y Lousteau fue abismal? ¿Es razonable extender inútilmente una competencia entre opositores en las vísperas de elecciones nacionales en las que se jugará la continuidad del kirchnerismo?“. Una arenga de campaña disfrazada de análisis político, retomada casi con las mismas palabras Eduardo Paladini en Clarín.

La operación contra Lousteau a plena luz del día es un gran ejemplo para quienes candorosamente creen que la acción política de los medios es una anomalía generada por el propio gobierno y terminará con el tan anunciado fin de ciclo K. Porque limar a un gobierno en retirada sirve, además, para disciplinar al siguiente.


Foto: en el Centro de Cómputos Horacito Rodríguez Larreta de la Fundación Pensar, dos pasantes de la UCA calculan el ahorro que aportaría a los vecinos la anulación de las elecciones (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).











 

Un ejemplo admirable





Columna publicada en Nueva Ciudad.

“A diferencia de la solidaridad, la caridad es, en última instancia, la forma humanitaria convalidante de la exclusión social.”

Silvia Bleichmar /
 No me hubiera gustado morir en los ´90.





Cada tanto, con precisión helvética, asistimos al noble intento de resucitar ideas zombies (para retomar un gran concepto del economista Paul Krugman)

Esta vez se trata de la Ley del Buen Samaritano, una iniciativa cuyo sentido común parece irrefutable: partiendo de la base que la fecha de vencimiento de los alimentos no corresponde necesariamente a la fecha en la que dejan de ser aptos para el consumo humano, la iniciativa propone entregar esos alimentos vencidos, aunque todavía consumibles, de manera gratuita a personas de menores recursos económicos.

Los fabricantes suelen estar de acuerdo en entregar esos productos invendibles antes que destruirlos -como es su obligación- pero exigen para hacerlo que el Estado los libere de toda responsabilidad legal por las consecuencias negativas de su ingesta. Es decir, son productos inocuos pero es preferible no tener responsabilidad alguna sobre sus efectos.

Marcos Aguinis, en una columna furibunda, luego de elogiar el proyecto de ley con argumentos contundentes (“no recibe un centavo del Gobierno, ni les quita un peso a los jubilados, ni se ensucia con medidas demagógicas”), denuncia a Néstor Kirchner por no haber aceptado hace años “librar de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudieran producirse”a los donantes de alimentos.

Con sincera emoción elogia a la empresa Swift por regalar cientos de latitas de paté invendibles con la misma pasión con la que suele denunciar “medidas demagógicas” como los 18.000 millones de pesos de la AUH que anualmente llegan a los ciudadanos que menos tienen sin necesidad de que pierdan algún derecho para obtenerla.

Lo asombroso es el concepto detrás de tanta generosidad: para ayudar a quienes menos derechos tienen es necesario quitarles algunos más.

Como escribe Silvia Bleichmar en El Buen Samaritano y sus bemoles (ensayo incluido en el libro No me hubiera gustado morir en los ´90), “En este caso hay, sin dudas, una exclusión jurídica. Si quienes compran están sujetos a una ley, ¿por qué no podrían estarlo quienes los reciben gratuitamente? (…) la exclusión no significa sólo imposibilidad de acceso a bienes materiales sino, lisa y llanamente, diferenciación ante la ley”.

Si en lugar de obstinarse con los lujosos chalets californianos, con galerías innecesarias y excéntricos revestimientos de piedra en las fachadas, Eva Perón hubiera optado por el estándar constructivo de los containers de madera de pino que con generosa creatividad la ONG Un Techo para mi País denomina “casas”, sin duda podría haber construido muchísimas viviendas más con los mismos recursos.

Aún yendo más allá, si el Estado determinara que en el caso de la gente con menos recursos una cucha de perro equivale a una vivienda, con lo invertido en el plan PROCREAR se podría resolver el déficit habitacional del país.

El pensamiento reaccionario suele considerar que cualquiera está más capacitado para administrar recursos, incluso pú . blicos, antes que el Estado: la Iglesia, las fundaciones de multinacionales o simples ONGs con nombres simpáticos y logos vistosos, que lanzan iniciativas realizadas con fondos que se desconocen y cuyo costo de funcionamiento se ignora. Pero sobre todo se siente cómodo en el hecho de entregar un beneficio discrecional, que depende de la buena voluntad de quien lo entrega y no del derecho de quien lo recibe. 
Esa caridad disfrazada de solidaridad encierra la idea de que lo que impide resolver el drama del hambre y la pobreza es que los pobres estén amparados por las mismas leyes que los ricos. Bienvenido entonces el llanto del buen samaritano: la ampliación de derechos resiste entre las latas vencidas y las buenas intenciones reaccionarias.

Foto: reunión de directorio de Un Monda para mi País, fundación dedicada a la recuperación y posterior distribución de los restos de alimentos encontrados en los escarbadientes (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
 

Sobre la flexibilidad del sapo






Columna publicada en Nueva Ciudad.

“He terminado mi carrera, he concluido mi misión. Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí, que se rompa, pero que no se doble!”

Leandro N. Alem / Testamento político / julio 1896


Siempre me asombró el famoso aforismo radical sobre la virtud de la fractura por sobre la flexibilidad. Sobre todo porque quien lo enunció no fue un monje de clausura o un asceta que optó por la soledad del desierto, sino un político que aspiró a gobernar el país, fundó partidos y conspiró contra quienes consideraba- no sin razón- gobernantes ilegítimos. Pese a haber elegido esa generosa vocación priorizó sus límites personales por sobre los beneficios que podría haber obtenido para sus conciudadanos de haber soportado el peso de algunas imperfecciones éticas.

La declaración de Alem tantas veces repetida es un principio moral más relacionado con la pureza obstinada de un mártir que con las inevitables imperfecciones de la gestión pública con las que debe lidiar cualquier político.

Entre esas imperfecciones hay una que suele ser particularmente denostada por los entusiastas de la soberbia moral. Se trata de la famosa ingesta de sapos, actividad que volvió a ser mencionada con pasión a partir de la unción de Daniel Scioli como candidato del FPV.

Tragar sapos significa aceptar algo desagradable con el objetivo de obtener un beneficio mayor. En principio nadie los traga por placer.

No cabe duda que muchos kirchneristas paladar negro hubieran preferido a otro candidato antes que a Scioli. Pero lo que la mayoría de esos votantes privilegiará es algo elemental: la continuidad de un proyecto que apoyan. Lo mismo ocurrirá con los simpatizantes del PRO que votaron a Michetti en las PASO de la CABA y que votarán a Rodriguez Larreta en las generales por más que él no sea el candidato que más los entusiasmaba o que su extraña sonrisa podría curarle el hipo al yeti.

No votar al candidato del partido que uno apoya porque no refleja el ideal que uno busca es una decisión que limita la política a las personas y deja de lado los proyectos. Sostener, por ejemplo, que “Scioli es Macri” o que “Macri es Massa” a partir de aparentes afinidades personales, es olvidar lo que realmente condiciona a un gobernante: sus alianzas y apoyos políticos.

Tragar sapos es una actividad inherente a la política, al menos a la política que se interesa por el poder. De lo que se puede discutir es del diámetro del sapo y sobre todo de lo que se espera obtener- y se obtiene- de su sacrificada ingesta.

Chacho Álvarez aceptó que el Frepaso llevara adelante una alianza con la UCR con el objetivo explícito de ganarle las elecciones al peronismo en 1999, y ese objetivo lo llevó incluso a aceptar compartir la fórmula con De la Rúa. Alfonsín negoció el Pacto de Olivos y la reforma constitucional pese a que le otorgaba una segura reelección a Menem, para obtener algunos beneficios a cambio, como el tercer senador por la minoría. Ambos, Chacho y Alfonsín, lograron su objetivo. Fueron tragasapos exitosos, por llamarlos de alguna manera.

Ricardito Alfonsín en 2011 y Sergio Massa en 2015 se aliaron a De Narváez con objetivos explícitamente electoralistas. Alfonsín no obtuvo los resultados esperados, pagando un precio alto por esa decisión y Massa, por su lado, no sólo perdió dirigentes de peso por esa incorporación, sino que, al final, ni siquiera pudo retener al propio De Narváez. En ambos casos fueron tragasapos fallidos.

La política no es una actividad para iluminados solitarios. Requiere de partidos que suelen parecerse más a bolsas de gatos encuadradas que a colectivos homogéneos y químicamente puros. Es por eso que frente a la virtud del martirio y la rigidez del cristal siempre es preferible optar por la vocación vital y la elasticidad del sapo.

Foto: sapo a la espera de ser tragado por un militante de La Cámpora (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED.)
 

El Informe de la Semana (Scioli)



Termina una semana atípica en la que Majul no escribió un nuevo libro sobre los Kirchner, el dúo cómico Romero & Gargarella no descubrió un nuevo pueblo autodeterminable y La Nación no denunció el nazismo chavista de esta dictadura marxista.

Hice las marquitas con una tiza pero los miles de argentinos que huían de la falta de diálogo me las borraron, así que no pude verificar si el fascismo avanzó en estos días. Voy a tener que llamar de nuevo a Tomás Abraham para preguntarle.

Una semana trepidante en la que todavía resuena el escándalo por la unción del moderado Scioli como candidato del FPV, hecho que indignó a los analistas serios que le exigían moderación al gobierno. Debemos reconocer que las polémicas declaraciones del candidato kirchnerista anunciando que en caso de victoria seguiría con las políticas kirchneristas no ayudaron a aquietar las aguas.

Como todos sabemos, si Horacito Rodriguez Larreta (el hombre cuya extraña sonrisa podría curarle el hipo al yeti), promete “continuar con el cambio”, eso habla de su coherencia mientras que si Scioli declara querer continuar las políticas del gobierno sólo refuerza su evidente obsecuencia.


En todo caso, si gana las elecciones, los antiK emocionales celebrarán el fin de ciclo a la vez que denunciarán su escandalosa continuidad.

Tampoco ayudó a calmar los ánimos la renuncia de Milani, en particular entre quienes la exigían. “Pedíamos su renuncia pero no así, no ahora, no de esta manera, no con estas intenciones, no…” explicaron no sin razón varios opositores. Ernesto Sanz, conocida segunda marca de Mauricio Macri, advirtió que no aceptaría “que la renuncia signifique impunidad”. Tiene razón: en la MAK advertimos que no aceptaremos que la renuncia de Milani signifique, por ejemplo, la prohibición del helado de pistacho o, aún peor, la obligación de la mayonesa.

En todo caso, no sabemos si la renuncia del Jefe del Ejércio significa que el gobierno volverá a ser montonero y revanchista o si continuará siendo videlista. Aunque no descartamos que elija ser las dos cosas a la vez.

Supimos también en estos días, gracias a un emotivo tuit de FerIglesias, experto en globalización, que el creador de las Glorietas Culturales no sería candidato al Parlasur. Conmovido por su ejemplo decidí aclarar que yo no cenaría con Julia Roberts esta noche.

Por su lado, Gaby Michetti, tal vez preocupada por algún repunte de Macri en las encuestas, consideró útil repetir que debemos pagarle a los Fondos Buitre lo que estipula el juez Griesa, propiciando de forma creativa la quiebra del Estado. Salvo indultar a Robledo Puch no vemos que consigna más piantavotos podría haber elegido.

Por su lado, Sergio Massa volvió a denunciar a los jueces sacapresos, como en su época de oro. Con un poco de suerte exigirá que vuelvan las hombreras.

Ernesto Sanz, luego de presentar a su compañero de fórmula Lucas Llach, el joven que corría a los guanacos, se preguntó en un notable spot de campaña, "¿qué hicieron de nosotros?". La política para Hola Soy Ernesto no sirve para dirimir proyectos diferentes o intereses contrapuestos sino para defender los buenos modales. El drama de nuestro país, según esta candorosa visión chikoffista, no sería la inequidad o la permeabilidad del Estado frente a los poderes no electorales sino las discusiones políticas intensas y las sobremesas exaltadas.
Aunque debemos reconocer que en algo tiene razón. Así como los gobiernos kirchneristas generan debates y confrontación, los gobiernos radicales lograron una sólida unanimidad entre sus representados, incentivando además la alternancia, una de las bases de toda república.

No sabemos qué hicieron con la UCR pero creemos que fue despiadado.

Por su parte Margarita Stolbizer intenta seducir el voto progresista, denunciando con razón a sus antiguos socios del ex multimarca UNEN por pactar con el PRO. Es cierto que su consigna “previsibilidad para atraer inversiones” está tan cargada de progresismo que podría enamorar incluso a José Luis Espert.

La candidatura de Scioli alentó a algunos sectores de la izquierda químicamente pura que se entusiasmaron con la posibilidad de una masiva desilusión del voto kirchnerista de izquierda. Alejandro Bodart, candidato del MST, llegó a escribirle a los electores K para que voten a su partido. El resultado fue tan convincente que muchos decidieron ir con Vilma Ripoll a marchar junto a la Sociedad Rural.

El cierre de listas fue un momento realmente penoso. Los fiscales Moldes y Campagnoli, por ejemplo, no lograron obtener ningún lugar. Tampoco lograron integrar alguna lista ni el juez Cabral ni la perseguida política por pilotear distinto, Victoria Xipolitakis. Nuestros héroes instantáneos son cada vez más efímeros.

En todo caso el gran acuerdo tácito de la política argentina sigue vigente: la oposición preferiría no gobernar y el kirchnerismo desearía seguir haciéndolo.

Gracias a Dios no sólo tenemos una oposición independiente sino también medios, intelectuales y economistas que con toda independencia se oponen al gobierno.

Como Alfredo Leuco, el periodista que siguió adelante pese a haber sido amedrentado con el misterioso robo de su mochila e incluso con la sospechosa desaparición de una ojota en el gimnasio. Hoy nos presenta un libro notable, que inaugura un nuevo estilo: la furia de tapa. Un lindo gesto hacia sus lectores que ya no tienen que leer su farragosa prosa para saber a quién detesta. Además, el valiente denunciador serial nos explica algo realmente asombroso: los DDHH son como una tumba, se pueden profanar.

El hecho que CFK no haya sido candidata a nada no enfrió el entusiasmo de nuestros operadores independientes que nunca dejan que el anuncio fallido de ayer los distraiga del anuncio fallido de mañana. Jorge Asís, sin ir más lejos, luego de anunciar durante semanas que “la Doctora busca fueros” explicó que la incorporación de Zannini en la formula “volvía la maniobra inútil”. Si el vaticinio ocurre, prueba la veracidad del vaticinador. Si, en cambio, no ocurre, también.

El lunes, Asís anunciará que mañana será miércoles y luego explicará que lo que pasó es que el martes vino antes.

Morales Solá, cansado de golpear sobre una oposición que ya no responde a su furia impaciente, explicó que “Scioli disponía un 20% de votos antikirchneristas que podría perder ahora que fue aceptado por CFK”. Que millones de antikirchneristas optaran por un candidato kirchnerista antes que por Macri es algo casi tan asombroso como el comando venezolano-iraní con formación en Cuba Libre, pero lamentablemente el célebre editorialista crispado no creyó conveniente argumentarlo.

Además de periodistas independientes, contamos también con economistas serios que seriamente nos explican que todos moriremos. Un dato irrefutable.

Como Alfonso Prat Gay, quien hace poco cantaba Playa Girón en el fogón del FAP junto a Donda y Tumini y hoy se ofrece a Macri y nos explica que “el sistema económico es imposible”. En el 2001 los economistas serios nos explicaban que estábamos bien, hoy nos explican que en realidad estamos pésimo. Es una cuestión de fe.

Pasó algo similar con la quita de la deuda. Cuando Néstor la lanzó, los economistas serios sostuvieron que era una estafa que nadie aceptaría. Hoy explican que fue insuficiente.

Es que las iniciativas K son siempre calamidades en el momento en el que son lanzadas para transformarse luego en virtudes que todos apoyan, como el fin de las AFJP que generaría la quiebra del sistema previsional, la AUH que incentivaría el consumo de droga o la expropiación de YPF que aportaría el temible castigo del mundo.

Entre tanta vergüenza populista, es bueno leer a verdaderos republicanos como Marcos Aguinis que se emociona cuando Swift regala a los pobres cientos de latitas de paté vencido y a la vez denuncia los 20.000 millones de pesos que el Estado asigna a la AUH, sin exigir que ninguno de sus beneficiarios pierda algún derecho para recibirla. 

Ocurre que el reaccionario se emociona con la beneficencia y se indigna con los derechos.

Mientras la Argentina se hunde por la falta de diálogo y los aviones piloteados por vedettes, el populismo también hace estragos en el mundo, como en Grecia en donde la negativa del Primer Ministro Alexis Tsipras a nombrar a la titular del FMI Christine Lagarde ministra de Economía aleja el necesario acuerdo con la banca y los acreedores. El hecho que los griegos persistan en querer respirar no alienta tampoco el optimismo de los inversores.

Además, en esta semana nos enteramos que Kurt Cobain podría haber sido asesinado, lo que complicaría aún más a Boudou.


Por culpa de este gobierno, afuera se nos cagan de risa y gracias a la oposición, nos cagamos de risa adentro.


Foto: en el Centro Experimental Néstor Carlos Kirchner un oficial de La Cámpora pone a punto el robot kirchnerista que controlará a Scioli para evitar que impulse el necesario diálogo y el fructífero consenso (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED.)